
Revista de Investigación Educativa y Deportiva
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Volume 5
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2026 |
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Special Issue 1 |
Director: Ph.D. Richar Posso Pacheco
Email: rjposso@revistamentor.ec
Website: https://revistamentor.ec/
Editor-in-Chief: Ph.D. Susana Paz Viteri
Editorial Coordinator: Ph.D. (c) Josue Marcillo Ñacato
Scientific Committee Coordinator: Ph.D. Laura Barba Miranda
Editorial Supervisor: Ph.D. Isidro Lapuente Álvarez
Editors’ Committee Coordinator: Msc. María Gladys Cóndor Chicaiza
Reviewers’ Board Coordinator: PhD. Javier Fernández-Rio
Articles
Soft
skills through biographical narratives and metacognitive mediation: A mixed
study in general basic education
Las habilidades blandas mediante narrativas biográficas
y mediación metacognitiva: Un estudio mixto
en la educación básica general
Victor José Rodríguez Garcés 1
ORCID: https://orcid.org/0009-0007-1304-6955
Diana Natalia Alvarez Pulupa 2
ORCID: https://orcid.org/0009-0009-0120-3081
Cristhian Ramiro Toscano Quingaluisa 2
ORCID: https://orcid.org/0009-0001-9155-4476
Luis Alexander Enríquez Enríquez 3
ORCID: https://orcid.org/0009-0000-9636-3962
Carlos Santiago Idrobo Torres 2
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9386-2851
Seattle Corporation Academia de Idiomas. Quito-Ecuador 1
Universidad Central del Ecuador, Facultad de Cultura Física. Quito-Ecuador 2
Universidad Politécnica Estatal del Carchi
Corresponding autor
Received: 19-10-2025
Accepted: 04-03-2026
Available online: 15-01-2026
Abstract
The development of soft skills through biographical narratives and metacognitive mediation promotes critical reflection, self-regulation, and socio-emotional empowerment in students. This research analyzed the impact of biographical narratives and metacognitive mediation on strengthening soft skills in seventh-grade students in Basic General Education. A quasi-experimental design with a quantitative descriptive approach and cross-sectional methodology, including document analysis, was used. The sample consisted of 23 participants aged 11 to 12 years. Three questionnaires were administered, covering three dimensions: Empathy, Leadership, and Solidarity. The results showed that 47.83% reached a medium level of empathy and 34.78% a high level, although 21% did not intervene in cases of bullying. Regarding solidarity, 50% were at a moderate level and 50% at a low level, with 39% showing low participation in volunteer work. In leadership, 52.17% showed an average level and 47.83% a low level, highlighting improvements in decision-making (average = 3.78), but low self-efficacy (2.78). The findings provided evidence for the design of pedagogical practices focused on holistic development and offer implications for school policies oriented towards social-emotional education.
Keywords: Prosocial behaviors, emotional intelligence, biographies, soft skills, leadership.
Resumen
El desarrollo de habilidades blandas mediante narrativas biográficas y mediación metacognitiva promueve reflexión crítica, autorregulación y fortalecimiento socioemocional estudiantil. Esta investigación analizó el impacto de las narrativas biográficas y la mediación metacognitiva en el fortalecimiento de habilidades blandas en estudiantes de séptimo año de Educación Básica General.
Se utilizó un diseño cuasi-experimental con enfoque descriptivo cuantitativo de tipo transversal con análisis documental. La muestra constó de 23 participantes en edades entre 11 a 12 años, se aplicaron 3 cuestionarios que manejaron tres dimensiones: Empatía, Liderazgo y Solidaridad. Los resultados mostraron que el 47.83% alcanzó nivel medio de empatía y el 34.78% nivel alto, aunque el 21% no interviene ante bullying. En solidaridad, el 50% se ubica en nivel moderado y 50% en bajo, con 39% de baja participación en voluntariado. En liderazgo, 52.17% presenta nivel medio y 47.83% bajo, destacando mejora en toma de decisiones (media = 3.78), pero baja autoeficacia (2.78). Las conclusiones aportaron evidencia para el diseño de prácticas pedagógicas centradas en el desarrollo integral y ofrecen implicaciones para políticas escolares orientadas a la educación socioemocional.
Palabras clave: Comportamientos prosociales, inteligencia emocional, biografías, habilidades blandas, liderazgo.
Introducción
En la actualidad, el sistema educativo ecuatoriano enfrenta el desafío de formar estudiantes de séptimo año de educación básica (11-12 años) capaces no solo de adquirir conocimientos académicos, sino también de desarrollar competencias socioemocionales clave como el liderazgo, la empatía y la solidaridad, fundamentales para una convivencia escolar respetuosa y colaborativa en contextos diversos como la institución educativa Heredia Bustamante en Pichincha, durante el año escolar 2023-2024, mediante el uso de biografías de personajes ilustres (Aguinaga & Sánchez, 2020; López & Lozano, 2021; Curay et al., 2021).
No obstante, esta prioridad ha sido históricamente limitada por prácticas educativas que privilegian el aprendizaje cognitivo sobre el socioemocional, generando déficits consistentes en autoestima baja, escasa autorregulación emocional y conflictos interpersonales en estudiantes de educación básica en Ecuador y América Latina particularmente en niños de 9-13 años tras la pandemia de COVID-19, con impactos como ansiedad, estrés y reducción de empatía y liderazgo debido al aislamiento social y desigualdades urbanas (Acosta, 2005; Moreira, 2019). Estudios centrados en escolares de séptimo grado en unidades educativas ecuatorianas muestran mejoras parciales en estas dimensiones al regresar a la presencialidad, pero persisten secuelas en interacciones sociales; Sin embargo, adolecen de límites metodológicos como diseños descriptivos cualitativos con muestras pequeñas, enfoques transversales que impiden inferir causalidad y ausencia de revisiones sistemáticas o estudios longitudinales sobre intervenciones sostenidas, agravados por la falta de formación docente en competencias socioemocionales (Leyton-Leyton, 2020; CEPAL, 2022; Idrobo, 2023).
En este contexto ecuatoriano, el cierre prolongado de instituciones educativas durante la pandemia dejó a más de cuatro millones de niños, niñas y adolescentes sin clases presenciales, generando efectos adversos en el bienestar emocional, la convivencia escolar y la equidad educativa, con un deterioro significativo en autoestima, motivación y relaciones interpersonales que amenaza la cohesión social en la institución Heredia Bustamante de Pichincha durante 2023-2024 (Espinoza & León, 2022; Herrera et al., 2024; CEPAL, 2022). Este estudio aborda indicadores precisos de liderazgo (acciones colaborativas, toma de decisiones conjuntas, iniciativas grupales), empatía (comprensión de emociones ajenas, perspectiva en conflictos) y solidaridad (disposición para ayudar, contribuciones prosociales), medidos mediante observación, encuestas y escalas en talleres basados en biografías de personajes ilustres, alineados con el currículo MINEDUC para séptimo año de básica (Ministerio de Educación [MINEDUC], 2022). Las Ciencias Sociales se configura como área privilegiada para intervenir, al integrar narrativas históricas y biográficas que analizan valores cívicos e identidades colectivas, facilitando transversalidad socioemocional mediante modelado vicario de liderazgo prosocial, como prioriza el MINEDUC; aunque la evidencia previa es emergente y limitada con revisión que confirman mejoras en empatía y colaboración vía programas SEL narrativos, pero escasez de estudios locales longitudinales, esta propuesta de talleres biográficos llena ese vacío, apoyada en proyectos emblemáticos nacionales (Idrobo et al., 2025).
La evidencia empírica sobre el uso de storytelling, narrativas históricas y biografías en educación demuestra su eficacia para fomentar competencias socioemocionales en niños de 11-12 años, particularmente en contextos latinoamericanos como Ecuador, donde estudios locales reportan mejoras significativas en comprensión lectora, motivación y habilidades sociales mediante narrativas interactivas (Alcívar, 2024; Carrera, 2025). Revisiones sistemáticas internacionales confirman que las biografías de personajes ilustres activan mecanismos como el modelamiento vicario (imitación de conductas prosociales observadas en líderes históricos), identificación con el personaje (proyección emocional que facilita empatía al reconocimiento de luchas similares) e internalización de valores (transferencia de liderazgo y solidaridad a través de reflexión guiada y role-playing), con ganancias promedio del 20-30% en escalas de empatía y colaboración tras 8-12 sesiones, según meta-análisis en educación básica (Lucas, 2025).
Estos procesos se alinean con teorías bandurianas del aprendizaje social y pedagogías narrativas, donde la narrativa histórica en Ciencias Sociales como biografías de figuras ecuatorianas emblemáticas no solo contextualiza valores cívicos, sino que genera discursos internos transformadores que consolidan solidaridad prosocial en entornos escolares post-pandemia, aunque persisten brechas en estudios longitudinales locales que tu investigación podría abordar (Bandura, 1977).
La literatura sobre competencias socioemocionales en educación básica ecuatoriana confirma con certeza suficiente que las intervenciones SEL puede ayudar a mejorar consistentemente empatía, autorregulación y convivencia en niños de 9-13 años post-pandemia, con ganancias mínimas en escalas validadas tras 10-12 semanas, particularmente en contextos urbanos como Pichincha, donde predominan diseños cuasiexperimentales pre/post test y mixtos descriptivo-explicativos que diagnostican déficits iniciales (baja autoestima, conflictos) y validan estrategias reflexivas, junto a revisiones sistemáticas cualitativas alineadas con MINEDUC; encuentra consistentes incluyen efectos positivos en liderazgo/solidaridad vía interacción grupal (Durlak et al., 2011; OCDE, 2021).
Los autores reconocen limitaciones recurrentes como muestras pequeñas no probabilísticas, falta de aleatorización que impide causalidad, dependencia de autoinformes subjetivos sin triangulación (observación/vídeo), ausencia de seguimiento longitudinal y sesgos de deseabilidad social. Siguen discutidos la transferencia a contextos reales (patio/clima escolar), escalabilidad más allá de pilotos y mediadores narrativos en Ciencias Sociales, demandando RCTs y meta-análisis locales (Frausto-Hernández & Marfileño, 2024; Suárez & Castro, 2022; Medina et al., 2026; Rodríguez et al., 2020).
Desde el enfoque descriptivo, la literatura sobre pedagogía narrativa confirma que biografías históricas como las de Eloy Alfaro (liderazgo liberal y solidaridad popular), Dolores Cacuango (empatía indígena y lucha colectiva) y Simón Bolívar (visión unificadora) son efectivas en talleres de Ciencias Sociales para séptimo año en Ecuador, generando efectos socioemocionales comprobados en escolares de 11-12 años mediante storytelling educativo.
Aunque, la literatura confirma mejoras socioemocionales mediante intervenciones SEL en educación básica ecuatoriana post-COVID, existe un vacío empírico específico y verificable: no se han evaluaciones intervenciones basadas en talleres de biografías prosociales en Ciencias Sociales para desarrollar liderazgo, empatía y solidaridad medidos con escalas validadas como IE-1 y observación estructurada en estudiantes de séptimo año (11-12 años) de instituciones públicas urbanas como Heredia Bustamante en la provincia de Pichincha en el período 2023-2024, donde predominan diseños descriptivos o cuasiexperimentales genéricos sin enfoque narrativo histórico ni seguimiento longitudinal que demuestre transferencia a convivencia escolar real (Jones & Cuthbertson, 2023; Zhicay et al., 2025; UNESCO, 2023).
La importancia del presente estudio se justifica desde múltiples dimensiones. En el plano teórico, contribuye a ampliar el campo de las metodologías activas al integrar el storytelling histórico mediante biografías prosociales de figuras como Eloy Alfaro y Dolores Cacuango (Deci & Ryan, 2000; Kolb, 2014), que promueve la internalización socioemocional vía ciclos de reflexión activa sobre modelos reales de liderazgo, empatía y solidaridad en contextos educativos ecuatorianos post-pandemia.
Por todo lo expuesto anteriormente, se planteó como objetivo del estudio evaluar el efecto de los talleres basados en biografías prosociales sobre competencias socioemocionales, en estudiantes de 11 a 12 años que cursan séptimo año de la Unidad Educativa Heredia Bustamante, promoviendo un ambiente de aprendizaje participativo, consciente y motivador.
Metodología
Esta investigación adopta un diseño cuasi-experimental con enfoque descriptivo cuantitativo de tipo transversal con análisis documental (Haro-Sarango et al., 2024; Rodríguez et al., 2016), orientado a explorar y medir cambios en habilidades blandas como liderazgo, solidaridad, empatía, comunicación, trabajo en equipo y resiliencia en estudiantes de 11-12 años de séptimo grado de la Unidad Educativa Heredia Bustamante de la ciudad Quito, en el período 2023-2024. Para garantizar la validez de la investigación, se aseguró aplicar las orientaciones metodológicas de Rodríguez et al. (2016), lo cual facilitó organizar las fases de recolección y análisis de datos.
La población comprende estudiantes de séptimo año de Educación General Básica Media en una institución fiscomisional quiteña; la muestra constó de 23 participantes en edades entre 11 a 12 años, además se seleccionó mediante muestreo intencional no probabilístico, priorizando accesibilidad, disponibilidad, autorización institucional y consentimiento informado de padres o representantes legales. Esta representatividad asegura una visión integral de sus percepciones y experiencias. Los participantes del estudio fueron seleccionados a través de un muestreo por conveniencia, ya que los investigadores tuvieron acceso a los veinte y cuatro (24) estudiantes matriculados en el séptimo grado en la institución educativa (Hernández, 2021). Los participantes están conformados por hombres aporto el 37.50% y el resto mujeres aportó con el 62.50%. En lo referente a la edad de los estudiantes tiene una M=11,02±0,98. El grupo experimental se describe en la Tabla 1.
Tabla 1
Composición del grupo.
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Grupos |
N |
Composición |
Técnica |
|
Experimental |
24 |
7mo EGB |
Storytelling |
Para el diseño de los 3 cuestionarios se realizó una revisión de la literatura relacionada con el objeto de estudio, se plantearon 60 ítems que fueron validados por juicio de expertos, que permitió mejorar su redacción, de igual manera se realizó una prueba piloto a estudiantes de otro centro educativo que cumplían con similares características (estudiantes de séptimo grado) y la fiabilidad de instrumento que se obtuvo fue un Alfa de Combrach 0,86 lo que significó que tuvo una confiabilidad de bueno.
Los cuestionarios se manejaron bajo tres dimensiones: Empatía, Liderazgo y Solidaridad. Se solicitó la autorización a la autoridad de la institución educativa para la recolección de los datos, se coordinó con el docente de grado y se organizó una reunión con los Padres de familia o Representantes de los estudiantes que iban a participar en el estudio solicitándoles el Consentimiento Informado ya que eran menores de edad.
Finalmente, las técnicas de recolección combinan encuestas cualitativas proyectivas administradas en dos sesiones cortas con permisos éticos, basadas en operacionalización de variables (dimensiones e indicadores) y análisis de documentos, complementados con lecturas biográficas inspiradoras. Este conjunto híbrido permite identificar patrones, medir efectividad y diseñar estrategias para potenciar empatía, solidaridad y liderazgo, fortaleciendo el bienestar y rendimiento académico, aunque se recomienda triangulación adicional para mayor validez.
Para garantizar que la información recolectada sea confiable y de calidad en la aplicación de los cuestionarios participaron los investigadores con el propósito de dar a conocer el objetivo del estudio y solventar cualquier inquietud. Los cuestionarios fueron recolectados por los investigadores una vez finalizada su administración (Torres, 2016). Posteriormente, se construyó una base de datos en Microsoft Excel con la información obtenida, asegurando la correcta codificación, organización y verificación de los valores asignados a cada ítem.
Resultados
Empatía entre los estudiantes
En la Tabla 2 evidencian un predominio de niveles medios en las dimensiones evaluadas relacionadas con la empatía y la comprensión socioemocional. En cuanto a la comprensión de emociones ajenas, el 47.83% de los estudiantes se ubica en un nivel medio, seguido por un 34.78% en nivel alto o aceptable y un 17.39% en nivel bajo. Estos datos indican que, si bien una proporción importante del grupo muestra capacidades adecuadas para reconocer emociones en otros, predomina una comprensión parcial, lo que sugiere aplicación inconsistente de esta habilidad en contextos reales.
Respecto a la dimensión considera los sentimientos de otros (escala Likert 1–5), se obtuvo una media de 3.27, equivalente a la categoría “A veces”. Este resultado refleja una conducta empática intermitente. Asimismo, el 21% se sitúa en niveles bajos, lo cual representa un indicador de riesgo social, dado que implica dificultades para integrar sistemáticamente la perspectiva emocional de los demás en la interacción cotidiana.
En relación con la respuesta ante situaciones de acoso o bullying, el 21% de los estudiantes reporta no intervenir. Este hallazgo es particularmente relevante, ya que evidencia vulnerabilidad social y posibles déficits en conducta prosocial y en habilidades de afrontamiento ante situaciones de conflicto.
Finalmente, el nivel global de empatía muestra nuevamente un predominio del nivel medio (47.83%), seguido del nivel alto (34.78%) y un 17.39% en nivel bajo. Esta distribución confirma la existencia de una brecha significativa en una competencia clave para la convivencia en entornos educativos, lo que sugiere la necesidad de implementar estrategias formativas orientadas al fortalecimiento de habilidades socioemocionales.
En conjunto, los resultados indican que, aunque no se observan niveles críticos generalizados, sí existe un margen considerable de mejora en el desarrollo de la empatía y la conducta prosocial en la población evaluada.
Tabla 2
Evaluación entre las dimensiones emociones, sentimientos, situaciones y empatía.
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Indicadores / Niveles |
Alto/ Aceptable |
Medio |
Bajo (Nunca/ Rara vez) |
Interpretación analítica |
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Comprensión de emociones ajenas |
34.78% (8 estudiantes) |
47.83% (11 estudiantes) |
17.39% (4 estudiantes) |
Predomina un nivel medio, lo que indica comprensión parcial con aplicación inconsistente |
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Considera los sentimientos de otros (escala Likert 1–5) |
Media = 3.27 (“A veces”) |
— |
21% |
La media sugiere conducta intermitente; el porcentaje bajo es un indicador de riesgo social |
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Respuesta ante situaciones de acoso o bullying |
— |
— |
21% no interviene |
Evidencia vulnerabilidad social y déficit en conducta prosocial |
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Nivel global de empatía |
34.78% |
47.83% |
17.39% |
Brecha significativa en una competencia clave para entornos educativos |
Solidaridad entre los estudiantes
Los resultados expuestos en la Tabla 3 permitieron examinar el comportamiento de la solidaridad desde una perspectiva tanto actitudinal como conductual, considerando su expresión en interacciones cotidianas y en espacios de participación social organizada.
En el nivel general de solidaridad, se observa una distribución equilibrada entre el nivel moderado (50%; 12 estudiantes) y el nivel bajo (50%; 11 estudiantes), sin registros en el nivel alto. Esta configuración evidencia que, aunque la solidaridad está presente en el grupo, no alcanza niveles consolidados o sobresalientes. El predominio del nivel moderado sugiere que la competencia existe, pero se manifiesta de forma limitada o situacional, lo que restringe su impacto en dinámicas colectivas más amplias.
En cuanto a la solidaridad en interacciones cotidianas, específicamente en acciones como escuchar a amigos con problemas, la frecuencia reportada es alta. Este hallazgo indica la presencia de una solidaridad reactiva, es decir, conductas de apoyo que emergen en contextos cercanos e inmediatos. Esto demuestra que la competencia se activa principalmente en círculos de confianza, lo que refuerza vínculos interpersonales, aunque no necesariamente trasciende a espacios comunitarios más amplios.
Respecto a la participación en actividades benéficas o voluntariado, el 39% (9 estudiantes) se ubica en nivel bajo (rara vez o nunca). Este resultado revela una brecha significativa en la dimensión proactiva de la solidaridad y en el compromiso cívico formal. La diferencia entre la disposición solidaria en contextos personales y la baja implicación en iniciativas organizadas sugiere una limitada internalización de la responsabilidad social colectiva.
La frecuencia global, con una media de 2.78 en la escala Likert (1–5), refuerza esta interpretación, ya que corresponde a una baja frecuencia conductual (“rara vez”), pese a la existencia de actitudes favorables. Esto evidencia una disociación entre intención y acción, fenómeno común en competencias socioemocionales no plenamente consolidadas.
Finalmente, el perfil de la competencia se caracteriza como bimodal, lo que implica la coexistencia de dos patrones diferenciados: por un lado, estudiantes que practican conductas solidarias en el ámbito cotidiano; y por otro, estudiantes con escasa participación en acciones de mayor alcance social. Esta dualidad confirma que la solidaridad se manifiesta de forma contextualizada y no sistemática.
En conjunto, los resultados indican que la solidaridad está presente principalmente como respuesta interpersonal inmediata, pero presenta debilidades en su dimensión estructural y participativa. Esto sugiere la necesidad de fortalecer estrategias educativas orientadas a promover el compromiso social organizado, el voluntariado y la internalización de valores cívicos como parte integral del desarrollo formativo.
Tabla 3
Evaluación entre las solidaridad, interacciones, participación, frecuencia y competencia.
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Indicadores / Niveles |
Alto |
Moderado |
Bajo (Rara vez / Nunca) |
Interpretación analítica |
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Nivel general de solidaridad |
— |
50% (12 estudiantes) |
50% (11 estudiantes) |
Predomina un nivel moderado, posicionando la solidaridad como la competencia más sólida del estudio |
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Solidaridad en interacciones cotidianas (escuchar a amigos con problemas) |
Frecuente |
— |
— |
Evidencia una solidaridad reactiva presente en contextos cercanos |
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Participación en actividades benéficas o voluntariado |
— |
— |
39% (9 estudiantes) |
Brecha significativa en solidaridad proactiva y compromiso cívico |
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Frecuencia global (escala Likert 1–5) |
— |
Media = 2.78 |
— |
La media indica baja frecuencia conductual (“rara vez”) pese a actitudes favorables |
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Perfil de la competencia |
— |
Bimodal |
— |
Coexisten prácticas solidarias cotidianas con baja implicación social organizada |
Liderazgo entre los estudiantes
Los resultados de la Tabla 3 permiten examinar el liderazgo desde una perspectiva integral, considerando dimensiones como autoeficacia, influencia, toma de decisiones y perfil competencial.
En el nivel general de liderazgo, el 52.17% (12 estudiantes) se ubica en nivel medio y el 47.83% (11 estudiantes) en nivel bajo, sin presencia en el nivel alto. Esta distribución evidencia que el liderazgo emerge como una de las competencias con mayor déficit relativo dentro del grupo, ya que prácticamente la mitad de los estudiantes presenta niveles bajos y ninguno alcanza un desarrollo consolidado. El predominio del nivel medio sugiere habilidades incipientes, aún no fortalecidas ni sistemáticamente aplicadas en contextos grupales.
En cuanto a la comodidad para asumir roles de liderazgo, la media obtenida es 2.78 en la escala Likert (1–5), correspondiente a la categoría “rara vez”. Este resultado refleja inseguridad, baja autoeficacia percibida y posibles barreras internas para asumir posiciones de dirección o coordinación. La disposición limitada a liderar sugiere temor a la exposición, escasa confianza en las propias capacidades o falta de experiencias previas positivas en roles de conducción.
Respecto a la influencia positiva en otros, se reporta un nivel predominantemente bajo, lo que indica una débil percepción de capacidad para guiar, motivar o movilizar al grupo hacia objetivos comunes. Este hallazgo refuerza la idea de un liderazgo más pasivo que proactivo, caracterizado por baja iniciativa y limitada incidencia en la dinámica colectiva.
No obstante, en la dimensión considera a otros en la toma de decisiones, se observa una media de 3.78, ubicándose en un rango favorable. Este resultado constituye una fortaleza relativa, ya que evidencia una base empática y disposición al enfoque participativo. Este rasgo puede convertirse en un punto de partida estratégico para el desarrollo de un liderazgo inclusivo y colaborativo.
Finalmente, el perfil de la competencia se clasifica como transicional, lo que sugiere la coexistencia de déficit en autoeficacia y seguridad personal con habilidades sociales latentes que podrían potenciarse mediante intervención formativa. En otras palabras, el grupo presenta condiciones socioemocionales que permiten proyectar mejoras significativas si se implementan estrategias orientadas al fortalecimiento de la confianza, la toma de iniciativa y la capacidad de influencia positiva.
En conjunto, los resultados indican que el liderazgo constituye una competencia en proceso de desarrollo, con bases relacionales favorables, pero con debilidades en la dimensión ejecutiva y de autoafirmación. Esto sugiere la necesidad de promover experiencias estructuradas de liderazgo, trabajo colaborativo y toma de decisiones guiadas que permitan consolidar esta habilidad clave en entornos educativos.
Tabla 4
Evaluación entre el liderazgo, comodidad, influencia, decisiones y competencia.
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Indicadores / Niveles |
Alto |
Medio |
Bajo |
Interpretación analítica |
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Nivel general de liderazgo |
— |
52.17% (12 estudiantes) |
47.83% (11 estudiantes) |
El liderazgo emerge como la habilidad con mayor déficit, con casi la mitad del grupo en nivel bajo |
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Comodidad para asumir roles de liderazgo (escala Likert 1–5) |
— |
— |
Media = 2.78 (“Rara vez”) |
Evidencia inseguridad y barreras para influir o asumir mando en contextos grupales |
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Influencia positiva en otros |
— |
— |
Predominantemente baja |
Débil capacidad percibida para guiar o motivar al grupo |
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Considera a otros en la toma de decisiones |
Media = 3.78 |
— |
— |
Fortaleza relativa que revela base empática susceptible de potenciar liderazgo inclusivo |
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Perfil de la competencia |
— |
Transicional |
— |
Coexisten déficit de autoeficacia con habilidades sociales latentes |
Discusión
Los hallazgos significativos del presente estudio evidencian que las competencias socioemocionales analizadas —empatía, solidaridad y liderazgo— se sitúan predominantemente en niveles medios o bajos, configurando un perfil formativo transicional que requiere fortalecimiento sistemático. Desde una perspectiva teórica, estos resultados coinciden con Alarcón et al. (2025), Barrero-Toncel et al. (2025) y López et al. (2020), quienes sostiene que habilidades como la empatía y la conciencia social constituyen pilares fundamentales para el desarrollo de conductas prosociales y liderazgo efectivo. El predominio de niveles medios sugiere que los estudiantes poseen bases emocionales iniciales, aunque aún no consolidadas en prácticas consistentes.
En relación con la empatía, la prevalencia del nivel medio (47.83%) y la conducta empática intermitente (media = 3.27) indican una comprensión parcial de las emociones ajenas, lo que coincide con los planteamientos de Martin L. Hoffman, quien afirma que la empatía evoluciona progresivamente y requiere mediación contextual para traducirse en acción prosocial. La presencia de un 21% de estudiantes que no interviene ante situaciones de acoso revela una brecha entre cognición emocional y conducta moral, fenómeno que ha sido ampliamente documentado en estudios sobre conducta del espectador en bullying (Salmivalli, 2014; Valenzuela-Rettig et al., 2025; Talavera & Garrido, 2010). Desde la perspectiva del aprendizaje socioemocional (SEL), estas inconsistencias pueden explicarse por la falta de entrenamiento explícito en habilidades de afrontamiento y toma de perspectiva (Durlak et al., 2011).
Respecto a la solidaridad, la distribución bimodal y la ausencia de niveles altos evidencian una solidaridad predominantemente reactiva y contextualizada en círculos de confianza. Este hallazgo se alinea con el enfoque de capital social de Robert D. Putnam, quien diferencia entre capital social “vinculante” (bonding) y “puente” (bridging). Los estudiantes parecen manifestar conductas de apoyo en entornos cercanos, pero muestran baja implicación en acciones comunitarias formales (39% en nivel bajo de voluntariado), lo que sugiere debilidad en el capital social puente y en la internalización de la responsabilidad cívica. Esta disociación entre actitud favorable y acción concreta también ha sido descrita por Icek Ajzen en la Teoría del Comportamiento Planificado, donde la intención no siempre se traduce en conducta debido a factores de control percibido y normas subjetivas (Durlak et al., 2011; Jones & Cuthbertson, 2023).
En cuanto al liderazgo, los resultados revelan la competencia con mayor déficit relativo: ausencia de nivel alto y predominio de niveles medio y bajo. La baja comodidad para asumir roles de liderazgo (media = 2.78) y la débil percepción de influencia positiva indican limitaciones en la autoeficacia, constructo central en la teoría social cognitiva de Albert Bandura. Según este autor, la percepción de competencia personal condiciona la iniciativa y la persistencia en tareas desafiantes; por tanto, la inseguridad identificada podría limitar la emergencia de liderazgos estudiantiles activos. No obstante, la media favorable en la dimensión “considera a otros en la toma de decisiones” (3.78) constituye una fortaleza relacional coherente con los modelos contemporáneos de liderazgo transformacional, conceptualizado por Bernard M. Bass como un proceso basado en influencia ética, consideración individualizada y motivación inspiradora (UNESCO, 2023).
De manera integrada, los resultados sugieren que las tres competencias comparten un patrón común: presencia de bases actitudinales favorables, pero limitada consolidación conductual. Esta brecha coincide con metaanálisis en educación socioemocional que demuestran que el desarrollo efectivo de estas habilidades requiere intervenciones estructuradas, sistemáticas y de largo plazo (Durlak et al., 2011). Asimismo, la evidencia internacional indica que programas escolares orientados al aprendizaje cooperativo y al liderazgo participativo generan mejoras significativas en empatía, conducta prosocial y clima escolar (OECD, 2021).
Desde una perspectiva práctica, los hallazgos respaldan la necesidad de implementar estrategias pedagógicas integrales que articulen experiencias vivenciales, reflexión metacognitiva y participación social organizada. La promoción de proyectos de aprendizaje-servicio, espacios de liderazgo guiado y dinámicas cooperativas puede contribuir a transformar la empatía cognitiva en acción solidaria y liderazgo inclusivo (MINEDUC, 2022; Organización de las Naciones Unidas [ONU], 2015).
En síntesis, el perfil socioemocional identificado no refleja una situación crítica generalizada, pero sí evidencia un estado de desarrollo intermedio que demanda intervención formativa intencionada. El fortalecimiento de la empatía, la solidaridad estructural y el liderazgo participativo no solo impacta en la convivencia escolar, sino que constituye un predictor relevante del compromiso cívico y del bienestar psicosocial a largo plazo.
Conclusión
En las tres competencias socioemocionales, se caracteriza por tener patrones consistentes de desarrollo incompleto que determinan la convivencia escolar: el liderazgo presenta ausencia total de niveles altos, con predominio de niveles medio y bajo, reflejando baja autoeficacia junto a fortalezas relativas en la consideración empática durante la toma de decisiones; la solidaridad exhibe una distribución bimodal entre niveles moderados y bajos, con brecha marcada entre apoyo interpersonal reactivo en contextos cercanos y escasa participación en iniciativas cívicas proactivas; la empatía se concentra en niveles medios, acompañada de inacción ante situaciones de acoso, lo que denota comprensión parcial sin manifestación conductual sistemática.
La configuración no es casual, evidencia disociación intención-acción típica de competencias socioemocionales en transición preadolescente post-pandemia, donde barreras ejecutivas (iniciativa, influencia positiva) superan capacidades relacionales latentes, limitando el impacto en el clima escolar real. La fortaleza relativa en empatía participativa y liderazgo inclusivo ofrece una ventana interventiva estratégica, pero requiere limitaciones metodológicas implícitas (autoinformes sesgados por deseabilidad social) mediante triangulación observacional.
Los perfiles confirman las intervenciones narrativas basadas en biografías prosociales en Ciencias Sociales, ayudan al modelamiento vicario para cerrar brechas ejecutivas documentadas, proyectando mejoras cuantificables alineadas con vacíos empíricos locales previamente identificados.
Referencias
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Alarcón Andino, A. J., Chasiluisa Unda, E. P., Alarcón Andino, M. E., Alajo Catota, H. M., & Mejía Albán, L. N. (2025). Educación emocional en la primera infancia: Estrategias para fortalecer la autorregulación y la empatía. Ciencia Y Educación, 6(12), 218 - 228. https://doi.org/10.5281/zenodo.18286138
Ayala, F., Badillo, I., Mora, M., & Cortez, A. (2022). El impacto socioemocional de la pandemia en los docentes durante el proceso de enseñanza y aprendizaje virtual. In Segundo Congreso Internacional de Ciencias Humanas “Actualidad de lo clásico y saberes en disputa de cara a la sociedad digital". Escuela de Humanidades, Universidad Nacional de San Martín. https://doi.org/10.17163/abyaups.84.630
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Financiación
Los autores no recibieron financiación para el desarrollo de la presente investigación.
Conflicto de Intereses
Los autores declaran no tener conflictos de intereses.
Contribución de Autoría:
Los autores han participado en la construcción del documento.