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MENTOR

Revista de Investigación Educativa y Deportiva

 

 

 

 

Volume 5  

 

2026

Special Issue 4


 

 

 

Director: Ph.D. Richar Posso Pacheco

Email: rjposso@revistamentor.ec

Website: https://revistamentor.ec/

 

 

Editor-in-Chief: Ph.D. Susana Paz Viteri

Editorial Coordinator: Ph.D. (c) Josue Marcillo Ñacato

Scientific Committee Coordinator: Ph.D. Laura Barba Miranda

Editorial Supervisor: Ph.D.  Isidro Lapuente Álvarez

Editors’ Committee Coordinator: Msc. María Gladys Cóndor Chicaiza

Reviewers’ Board Coordinator: PhD. Javier Fernández-Rio


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Evaluación neuropsicológica en Trastorno del Espectro Autista: estudio de caso en la infancia temprana

 

Neuropsychological Assessment in Autism Spectrum Disorder: A Case Study in Early Childhood.

 

 

 

 

 

Olga Santana Del Rosario 1-2

ORCID: https://orcid.org/0009-0009-9700-8570  

Wanda María Román Santana 1-2-3-4

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9205-3200

                                                                                                                                       

 

 

 

 

Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño, República Dominicana1

Universidad Abierta para Adultos (UAPA) República Dominicana2

Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana3

Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, República Dominicana4   

 

 

Corresponding autor

wandaroman2975@gmail.com

 

 

 

 

 

 

Received: 01-04-2026

Accepted: 03-07-2026

Available online: 15-07-2026


 

Abstract

This research aims to comprehensively evaluate the neuropsychological functioning of a five-year-eleven-month-old child diagnosed with Autism Spectrum Disorder (ASD), in order to characterize his cognitive, communicative, socioemotional, and adaptive profile, identify specific strengths and needs, and provide guidance for the design of individualized interventions. The study adopted a mixed-methods approach with a qualitative predominance, a descriptive scope, and a non-experimental, cross-sectional single case study design. Three standardized instruments were administered: the Childhood Autism Rating Scale, Second Edition (CARS-2), and the Developmental Profile 3 (DP-3), complemented by a semi-structured clinical interview and direct behavioral observation. Results reveal a profile characterized by predominant impairment in the sociocommunicative domain, severe global developmental delay across all assessed areas, and low-intensity restricted and repetitive behaviors. Strengths were identified in aspects of social enjoyment and flexibility in response to structured routines. The findings underscore the relevance of a multi-instrument approach for the functional characterization of ASD in early childhood and contribute contextualized evidence on neuropsychological assessment in the Dominican Republic, a field with limited local scientific production.

Keywords: ASD, autism, neuropsychology, assessment, development, early childhood

 

Resumen

La presente investigación tiene como objetivo evaluar de manera integral el funcionamiento neuropsicológico de un niño de cinco años y once meses con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA), con el fin de caracterizar su perfil cognitivo, comunicativo, socioemocional y adaptativo, e identificar fortalezas y necesidades específicas que orienten el diseño de intervenciones individualizadas. El estudio adoptó un enfoque mixto con predominio cualitativo, un alcance descriptivo y un diseño de estudio de caso único no experimental y transversal. Se aplicaron tres instrumentos estandarizados: la Escala de Evaluación del Autismo Infantil, Segunda Edición (CARS-2), y el Perfil de Desarrollo 3 (DP-3), complementados con entrevista clínica semiestructurada y observación directa del comportamiento. Los resultados evidencian un perfil caracterizado por afectación predominante en el dominio sociocomunicativo, retraso global del desarrollo de carácter severo en todas las áreas evaluadas, y presencia de comportamientos restringidos y repetitivos de baja intensidad. Se identificaron fortalezas en aspectos del disfrute social y la flexibilidad ante rutinas estructuradas. Los hallazgos destacan la pertinencia del enfoque multiinstrumental para la caracterización funcional del TEA en infancia temprana y aportan evidencia contextualizada sobre evaluación neuropsicológica en la República Dominicana, un campo con escasa producción científica local.

Palabras clave: TEA, autismo, neuropsicología, evaluación, desarrollo, infancia temprana.

 

Introduction

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) constituye una condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades persistentes en la comunicación e interacción social, acompañadas de patrones restringidos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Según el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5-TR), estas manifestaciones aparecen durante las primeras etapas del desarrollo y generan distintos niveles de afectación funcional en los contextos familiar, social, educativo y comunitario (American Psychiatric Association [APA], 2022). La denominación de “espectro” responde a la amplia variabilidad clínica observada entre las personas diagnosticadas, quienes pueden presentar diferencias significativas en sus capacidades cognitivas, lingüísticas, adaptativas y socioemocionales (Sloan-Peña et al., 2024; Bannwart et al., 2025).

En las últimas décadas, el TEA ha adquirido una creciente relevancia dentro de los campos de la psicología, la neurociencia y la educación debido al aumento sostenido de su prevalencia y al impacto que genera sobre el desarrollo infantil y la calidad de vida de las personas afectadas y sus familias (Matta, 2021). La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023) señala que el autismo constituye una condición de origen neurobiológico que influye en la manera en que la persona percibe, procesa e interpreta la información proveniente de su entorno, afectando especialmente la comunicación, la interacción social y la flexibilidad conductual. Esta condición no debe entenderse como una enfermedad, sino como una forma particular de neurodesarrollo que requiere apoyos individualizados en función de las necesidades específicas de cada persona (OMS, 2023).

Desde una perspectiva neuropsicológica, el TEA representa un fenómeno complejo que trasciende los criterios diagnósticos tradicionales y exige una comprensión integral de los procesos cognitivos, emocionales, conductuales y adaptativos implicados en el desarrollo infantil. Las investigaciones contemporáneas han demostrado que las alteraciones asociadas al espectro autista no se limitan a las dificultades sociales o comunicativas, sino que pueden involucrar diversos dominios funcionales, incluyendo la atención, la memoria, las funciones ejecutivas, el procesamiento sensorial, el lenguaje y la regulación emocional (McCloskey et al., 2020; Sloan-Peña et al., 2024; Chavarri et al., 2025). Esta diversidad de manifestaciones explica la heterogeneidad observada entre los niños con TEA y evidencia la necesidad de realizar evaluaciones individualizadas que permitan comprender las características particulares de cada caso.

La primera infancia constituye un período especialmente relevante para el estudio del neurodesarrollo. Durante los primeros años de vida se producen procesos fundamentales de sinaptogénesis, mielinización, reorganización funcional y plasticidad cerebral que sientan las bases para el desarrollo posterior de las capacidades cognitivas, emocionales y sociales (Flores Lázaro, 2023). Estudios recientes sobre neuroplasticidad infantil han señalado que las experiencias tempranas ejercen una influencia decisiva sobre la organización cerebral, favoreciendo o limitando el desarrollo de determinadas habilidades según la calidad de los estímulos ambientales recibidos (Vakulenko et al., 2025). En este sentido, la detección temprana de alteraciones del desarrollo y la implementación de intervenciones oportunas constituyen factores determinantes para optimizar el potencial evolutivo de los niños con condiciones del neurodesarrollo como el TEA.

La literatura científica ha documentado ampliamente la importancia de la evaluación neuropsicológica en la identificación de fortalezas y necesidades individuales durante la infancia. Bondi et al. (2024), en una revisión sistemática sobre instrumentos de evaluación del neurodesarrollo, concluyeron que la valoración temprana de dominios específicos proporciona información más precisa para orientar la intervención que el uso exclusivo de indicadores globales del funcionamiento infantil. De manera similar, Guevara et al. (2025) encontraron que la evaluación detallada de funciones como la atención, la memoria de trabajo, el lenguaje, las funciones ejecutivas y las habilidades socioemocionales permite predecir con mayor precisión el desempeño académico y adaptativo futuro de los niños con trastornos del neurodesarrollo.

En el caso específico del TEA, la evaluación neuropsicológica desempeña un papel fundamental en la comprensión del funcionamiento global del niño. Más allá de contribuir al diagnóstico clínico, este proceso permite identificar patrones particulares de desempeño, reconocer capacidades preservadas y detectar áreas que requieren apoyo especializado (Luciana, 2003; McCloskey et al., 2020). La información obtenida mediante la evaluación resulta esencial para el diseño de programas de intervención individualizados y para la elaboración de recomendaciones dirigidas a la familia, la escuela y los profesionales involucrados en la atención del niño.

Entre los dominios frecuentemente afectados en el TEA se encuentra el lenguaje y la comunicación. Diversos estudios han reportado dificultades significativas en el desarrollo de habilidades comunicativas verbales y no verbales, así como alteraciones en la pragmática del lenguaje, la atención conjunta y la comprensión de claves sociales (Lepe Grajeda, 2024; Mejía Navas et al., 2024). Estas dificultades pueden manifestarse mediante retrasos en la adquisición del lenguaje, limitaciones en el uso funcional de la comunicación y problemas para interpretar las intenciones o emociones de otras personas (Bilbao et al., 2025). Asimismo, los déficits pragmáticos suelen constituir uno de los principales factores asociados a las dificultades de interacción social observadas en esta población (Garrido et al., 2017, citado en Alava Moreira, 2025).

Las habilidades socioemocionales representan una de las áreas más comprometidas en muchos niños con TEA. La evidencia científica señala que las dificultades para reconocer, expresar y regular emociones pueden afectar significativamente la participación social y la construcción de relaciones interpersonales (Chang Camacho & Estrella Flor, 2025; Infante-Loja et al., 2025). La comprensión de estas características resulta especialmente importante durante la etapa preescolar, período en el cual se consolidan competencias emocionales esenciales para la adaptación escolar y la convivencia con los pares.

Otro aspecto de particular interés corresponde a la conducta adaptativa, entendida como el conjunto de habilidades necesarias para responder de manera eficaz a las demandas cotidianas del entorno. Las limitaciones en la autonomía personal, la socialización, la comunicación funcional y las habilidades de la vida diaria constituyen características frecuentemente reportadas en niños con TEA (García & Baña-Castro, 2024). Por esta razón, la evaluación de la conducta adaptativa se considera un componente indispensable dentro del proceso de valoración integral, ya que permite determinar los niveles de apoyo requeridos y orientar la planificación de intervenciones dirigidas a promover una mayor independencia funcional (García Cruz et al., 2025).

A pesar del considerable avance experimentado por la investigación sobre el Trastorno del Espectro Autista durante las últimas décadas, gran parte de la evidencia disponible proviene de estudios poblacionales realizados en contextos clínicos altamente especializados de Norteamérica y Europa. Aunque estos trabajos han contribuido significativamente a la comprensión del trastorno, continúan existiendo limitaciones relacionadas con la caracterización detallada de perfiles neuropsicológicos individuales durante la etapa preescolar, especialmente en contextos latinoamericanos (Alava Moreira & Zambrano Santos, 2025). Esta situación resulta relevante debido a que las condiciones socioculturales, educativas y asistenciales pueden influir en la expresión funcional del trastorno y en las oportunidades de acceso a procesos diagnósticos e intervenciones especializadas.

Una parte importante de las investigaciones se ha concentrado en la descripción de síntomas diagnósticos o en la comparación entre grupos clínicos, mientras que los estudios de caso continúan siendo relativamente escasos dentro de la literatura reciente. Esta limitación restringe la disponibilidad de evidencia contextualizada acerca de la interacción entre los dominios cognitivo, comunicativo, socioemocional y adaptativo en niños específicos con TEA. En consecuencia, persiste la necesidad de documentar evaluaciones neuropsicológicas integrales que permitan comprender con mayor profundidad las particularidades funcionales de cada caso y aportar información útil para la toma de decisiones clínicas y educativas.

Los estudios de caso representan una estrategia metodológica valiosa para profundizar en la comprensión de la heterogeneidad característica del espectro autista. La descripción detallada de perfiles neuropsicológicos individuales permite analizar la interacción de múltiples factores del desarrollo, identificar fortalezas frecuentemente invisibilizadas por los diagnósticos categóricos y generar evidencia aplicable a situaciones clínicas reales (Luciana, 2003; McCloskey et al., 2020). Además, este tipo de investigaciones contribuye a fortalecer el conocimiento contextualizado sobre el TEA en escenarios donde la producción científica continúa siendo limitada.

El presente estudio tuvo como objetivo evaluar neuropsicológicamente a un niño de cinco años con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista atendido en el Centro de Atención Psicológica para la Salud Mental y Familiar, con el propósito de caracterizar su perfil cognitivo, comunicativo, socioemocional y adaptativo, identificar sus fortalezas y necesidades específicas, y generar orientaciones que contribuyan al diseño de intervenciones individualizadas en los contextos familiar, clínico y educativo.

Methodology  

La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque mixto con predominio cualitativo, al integrar datos cuantitativos procedentes de instrumentos estandarizados de evaluación neuropsicológica y datos cualitativos obtenidos mediante la observación clínica, la entrevista familiar y el análisis contextual del comportamiento del participante. Este enfoque permitió comprender de manera integral las características cognitivas, comunicativas, socioemocionales y adaptativas del caso estudiado. De acuerdo con Creswell y Creswell (2018), los métodos mixtos posibilitan la integración de diferentes fuentes de información para obtener una comprensión más amplia y profunda de los fenómenos investigados, particularmente en estudios relacionados con el comportamiento humano y la salud.

El estudio tuvo un alcance descriptivo, dado que se orientó a caracterizar el perfil neuropsicológico de un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA), identificando fortalezas, dificultades y necesidades de apoyo en distintas áreas del desarrollo. Se adoptó un diseño de estudio de caso único, el cual resulta apropiado cuando se busca comprender de manera profunda y contextualizada un fenómeno complejo dentro de su entorno real (Yin, 2018). Esta modalidad permite analizar exhaustivamente las características individuales del participante y generar evidencia clínica contextualizada que complemente los hallazgos procedentes de investigaciones grupales.

La investigación respondió a un diseño no experimental y transversal. Fue no experimental porque no se manipularon variables ni se aplicaron tratamientos o intervenciones controladas, limitándose a la observación, evaluación e interpretación de las características presentes en el participante (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018). Asimismo, fue transversal debido a que la información fue recopilada en un único período temporal, comprendido entre septiembre y noviembre de 2025.

La población de referencia estuvo conformada por niños en edad preescolar con diagnóstico o sospecha de Trastorno del Espectro Autista atendidos en el Centro de Atención Psicológica para la Salud Mental y Familiar. La muestra estuvo integrada por un niño de 5 años y 11 meses, seleccionado mediante muestreo no probabilístico intencional, técnica apropiada cuando se requieren participantes que posean características específicas relevantes para los objetivos del estudio (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).

Los criterios de inclusión fueron: a) encontrarse en edad preescolar; b) poseer diagnóstico confirmado o sospecha clínica de TEA; c) encontrarse recibiendo atención en el centro durante el período de estudio; y d) contar con la autorización expresa de los padres o tutores legales. Como criterio de exclusión se consideró la ausencia del consentimiento informado.

Se utilizó la Escala de Evaluación del Autismo Infantil, segunda edición (CARS-2), con el propósito de valorar la presencia y severidad de las características asociadas al espectro autista mediante la observación sistemática del comportamiento. Este instrumento está compuesto por 15 dimensiones que evalúan aspectos relacionados con la interacción social, comunicación, adaptación al cambio y patrones conductuales. Schopler et al. (2010) reportan adecuados indicadores psicométricos para la escala, con coeficientes de consistencia interna superiores a α = .90 y evidencias satisfactorias de validez convergente con otros instrumentos diagnósticos para TEA.

Para evaluar el desarrollo global del participante se aplicó el Perfil de Desarrollo 3 (DP-3), instrumento diseñado para valorar cinco áreas fundamentales: desarrollo físico, conducta adaptativa, desarrollo socioemocional, cognición y comunicación. La prueba permite comparar el desempeño observado con parámetros normativos correspondientes a la edad cronológica. Alpern (2007) reportó coeficientes de confiabilidad entre .90 y .99 para las escalas que integran el instrumento, así como adecuados indicadores de validez de constructo y validez concurrente.

Además de los instrumentos estandarizados, se utilizaron la entrevista clínica semiestructurada a la familia, la revisión de antecedentes evolutivos y clínicos, y la observación directa del comportamiento del niño durante el proceso evaluativo.

La investigación se desarrolló en tres fases: En la primera fase se realizó el contacto inicial con la familia, se explicó el propósito de la evaluación y se obtuvo el consentimiento informado por escrito. Posteriormente, se recopiló información relativa a antecedentes prenatales, perinatales y postnatales, desarrollo evolutivo, historia familiar, funcionamiento escolar, conducta adaptativa, habilidades comunicativas y comportamiento socioemocional.

En la segunda fase se efectuó la evaluación neuropsicológica. El proceso se desarrolló en cuatro sesiones individuales realizadas en un consultorio clínico acondicionado para la evaluación infantil, garantizando condiciones adecuadas de iluminación, ventilación, reducción de distractores y comodidad para el participante.

La primera sesión estuvo destinada a la entrevista clínica con los padres y la observación inicial del niño, con una duración aproximada de 60 minutos. La segunda sesión correspondió a la administración del DP-3 y tuvo una duración aproximada de 75 minutos. Durante la tercera sesión se aplicó la escala CARS-2, complementada con observación conductual estructurada, durante aproximadamente 60 minutos.

Todos los instrumentos fueron administrados por una profesional del área de la psicología con formación en evaluación neuropsicológica infantil, garantizando el cumplimiento de los procedimientos estandarizados requeridos por dicho instrumento.

Durante todas las sesiones se registraron indicadores relacionados con la atención, contacto visual, comunicación verbal y no verbal, interacción social, regulación emocional, conducta motora, flexibilidad conductual y respuesta ante actividades estructuradas.

Los datos cuantitativos obtenidos mediante el CARS-2, y DP-3 fueron analizados mediante estadística descriptiva, utilizando puntuaciones directas, puntuaciones estándar, puntuaciones totales y categorías de clasificación establecidas en los respectivos manuales técnicos de los instrumentos (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).

Por su parte, la información cualitativa procedente de la entrevista familiar, la observación clínica y los registros conductuales fue analizada mediante un proceso de análisis clínico-descriptivo orientado a identificar patrones de comportamiento, características comunicativas, respuestas emocionales, formas de interacción social y niveles de autonomía funcional. Posteriormente, se realizó un proceso de triangulación de datos, integrando la información procedente de las diferentes fuentes para favorecer una interpretación más amplia y consistente del perfil neuropsicológico del participante (Creswell & Creswell, 2018).

La participación fue voluntaria y estuvo condicionada a la firma del consentimiento informado por parte de los padres. Se garantizó la confidencialidad de la información obtenida, la protección de la identidad del participante y el uso exclusivo de los datos con fines científicos y académicos, respetando los principios éticos aplicables a la investigación con población infantil.

Results

Tabla 1

Resultados de la Escala de autismo infantil, segunda edición (CARS2)

No.

Escala

Puntuación

I

Relación con las personas

1.5

II

Imitación

1

III

Respuesta emocional

1

IV

Uso del cuerpo

1

V

Uso de objetos

1

VI

Adaptación a los cambios

1

VII

Respuesta Visual

1,5

VII

Respuesta Auditiva

1

IX

Gusto, taco, Olfato uso y respuestas

1

X

Miedo y Nerviosismo

1

XI

Comunicación Verbal

1

XII

Comunicación NO verbal

1

XIII

Nivel de actividad

1

XIV

Nivel y consistencia de la responsabilidad intelectual

1

XV

Impresión General

2

TOTAL

Signos levemente o mínimo autista

17

Nota: Resultados CARS2 (Escala de Evaluación del Autismo Infantil, segunda edición)

Los resultados obtenidos en la Escala de Evaluación del Autismo Infantil, Segunda Edición (CARS-2), evidencian una puntuación total de 17 puntos, clasificación que corresponde a la categoría de signos leve o mínimamente autistas, según los criterios establecidos por el instrumento.

Al analizar las áreas evaluadas, se observa que la mayoría de las dimensiones obtuvieron puntuaciones de 1 punto, indicando un funcionamiento dentro de parámetros esperados o la ausencia de alteraciones clínicamente significativas en aspectos relacionados con la imitación, respuesta emocional, uso del cuerpo, uso de objetos, adaptación a los cambios, respuesta auditiva, procesamiento sensorial, miedo o nerviosismo, comunicación verbal y no verbal, nivel de actividad y consistencia del funcionamiento intelectual.

Las puntuaciones ligeramente elevadas se registraron en las dimensiones Relación con las personas (1.5 puntos) y Respuesta visual (1.5 puntos), lo que sugiere la presencia de manifestaciones leves asociadas a dificultades en la interacción social y en algunos aspectos del procesamiento de estímulos visuales. Estas características son consistentes con rasgos frecuentemente observados en niños con Trastorno del Espectro Autista de baja intensidad sintomática.

Por otra parte, la dimensión Impresión General obtuvo una puntuación de 2 puntos, reflejando que, aunque el comportamiento global del niño presenta algunas características compatibles con el espectro autista, estas se manifiestan con una intensidad leve y no afectan de manera severa su funcionamiento general durante la evaluación.

Los resultados del CARS-2 indican que el participante presenta manifestaciones compatibles con el Trastorno del Espectro Autista de baja severidad, observándose principalmente dificultades leves en la interacción social y en ciertos aspectos de la respuesta perceptiva visual. Sin embargo, el perfil general evidencia la preservación de múltiples áreas del desarrollo y un adecuado desempeño en la mayoría de los dominios evaluados.

Estos hallazgos sugieren la necesidad de complementar la interpretación diagnóstica con otros instrumentos especializados y con la información procedente de la observación clínica, la entrevista familiar y las pruebas de desarrollo aplicadas, a fin de obtener una caracterización integral del funcionamiento neuropsicológico del niño.

Tabla 2

Perfil del Desarrollo 3 (DP-3)

Escala

 

Puntuación bruta

Puntuación

Estándar

Edad por área del desarrollo

Calificación

 

Física

14

50

1 año y 10 meses

Muy bajo

Ayuda propia

8

50

1 año y 10 meses

Muy bajo

Socioemocional

6

50

6 meses

Muy bajo

Cognitiva

4

50

6 meses

Muy bajo

Comunicación

4

50

6 meses

Muy Bajo

Desarrollo general

36

283

 

Muy Bajo

Nota: Resultados DP-3 (Perfil del Desarrollo 3)

Los resultados obtenidos en el Perfil de Desarrollo 3 (DP-3) evidencian un desempeño significativamente inferior a lo esperado para la edad cronológica del participante en todas las áreas evaluadas. Las puntuaciones estándar obtenidas fueron de 50 puntos en las escalas Física, Ayuda Propia, Socioemocional, Cognitiva y Comunicación, ubicándose todas dentro de la categoría de Muy Bajo, de acuerdo con los criterios normativos establecidos por el instrumento.

En el área física, la edad equivalente de desarrollo de 1 año y 10 meses sugiere retrasos importantes en habilidades relacionadas con la coordinación motora, el control corporal y la ejecución de actividades físicas propias de su grupo etario. Aunque esta dimensión fue la que presentó el mejor desempeño relativo dentro del perfil evaluado, continúa mostrando una diferencia considerable respecto a la edad cronológica del niño.

En la dimensión de ayuda propia, la edad equivalente de desarrollo de aproximadamente 1 año evidencia limitaciones significativas en habilidades adaptativas vinculadas con la autonomía personal, el autocuidado y la independencia para realizar actividades cotidianas. Estos hallazgos sugieren la necesidad de apoyos continuos para el desarrollo de competencias funcionales básicas.

Las áreas socioemocional, cognitiva y comunicativa registraron las mayores dificultades, con edades equivalentes de desarrollo cercanas a los 6 meses.

En el ámbito socioemocional, estos resultados indican limitaciones importantes para la interacción social, la comprensión emocional y la adaptación a las demandas del entorno. En el área cognitiva, reflejan dificultades en procesos relacionados con el aprendizaje, la resolución de problemas, la atención y la adquisición de nuevas habilidades. De igual forma, la dimensión comunicativa muestra un nivel de desarrollo considerablemente inferior al esperado para la edad, evidenciando afectaciones significativas en la comprensión y expresión del lenguaje, así como en el uso funcional de la comunicación.

El índice de Desarrollo General alcanzó una puntuación de 283, ubicándose igualmente en la categoría de Muy Bajo, lo que confirma la presencia de un retraso global del desarrollo que afecta múltiples dominios del funcionamiento infantil. Este resultado indica que las dificultades observadas no se limitan a un área específica, sino que comprometen de manera generalizada el desempeño adaptativo, cognitivo, comunicativo y socioemocional del participante.

Los hallazgos del DP-3 revelan un perfil caracterizado por alteraciones significativas en todas las áreas del desarrollo evaluadas, siendo especialmente marcadas en los dominios cognitivo, comunicativo y socioemocional. Este patrón es consistente con las dificultades frecuentemente descritas en niños con Trastorno del Espectro Autista que presentan importantes necesidades de apoyo en su funcionamiento diario. Los resultados resaltan la importancia de implementar intervenciones interdisciplinarias intensivas y tempranas orientadas al fortalecimiento de las habilidades comunicativas, cognitivas, adaptativas y socioemocionales, así como al acompañamiento continuo de la familia y del entorno educativo para favorecer el máximo desarrollo de las capacidades del niño.

Nota. DP-3 = Perfil de Desarrollo 3 (Developmental Profile-3). Las puntuaciones estándar se interpretan según los baremos establecidos en el manual técnico del instrumento. La categoría Muy Bajo refleja un desempeño significativamente inferior al esperado para la edad cronológica. Las edades equivalentes se expresan en años y meses. El valor de Desarrollo General (283) corresponde a la suma de las puntuaciones estándar obtenidas en las cinco áreas evaluadas y se presenta como indicador descriptivo del perfil global de desarrollo del participante.

 

Discussion

En la presente evaluación neuropsicológica, los resultados permitieron identificar un perfil de funcionamiento caracterizado por alteraciones significativas en las áreas de comunicación, interacción social, desarrollo cognitivo, habilidades adaptativas y funcionamiento socioemocional, hallazgos consistentes con el diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Las principales dificultades del participante se concentran en la comunicación social recíproca y en la calidad de las interacciones sociales, mientras que los comportamientos restringidos y repetitivos se manifestaron con menor intensidad. Este patrón coincide con lo señalado por Lord et al. (2022), quienes destacan que, en muchos niños con TEA durante la primera infancia, las alteraciones más evidentes se relacionan con la reciprocidad social, la atención conjunta y la comunicación funcional, más que con la presencia de conductas repetitivas severas.

En el dominio social, los hallazgos son congruentes con los criterios diagnósticos descritos en el DSM-5-TR (American Psychiatric Association, 2022), particularmente en lo relativo a las dificultades para iniciar y mantener interacciones sociales, compartir intereses y utilizar adecuadamente conductas comunicativas verbales y no verbales. Asimismo, los resultados respaldan los planteamientos de Sloan-Peña et al. (2024), quienes sostienen que las dificultades en la atención conjunta y en la comunicación social temprana constituyen algunos de los marcadores más robustos del TEA durante los primeros años del desarrollo.

Para el Perfil de Desarrollo 3 (DP-3), los resultados evidenciaron retrasos generalizados en todas las áreas evaluadas, especialmente en los dominios cognitivo, comunicativo y socioemocional. Este hallazgo coincide con las investigaciones de Bondi et al. (2024), quienes reportan que una proporción importante de niños con TEA presenta diferencias significativas en múltiples áreas del desarrollo desde edades tempranas, afectando no solo la comunicación social, sino también las habilidades adaptativas y cognitivas. De manera similar, Estes et al. (2013) señalan que los déficits en el desarrollo adaptativo suelen ser mayores que los esperados según el nivel cognitivo, lo que incrementa la necesidad de apoyos especializados e intervención temprana.

En la escala CARS-2, los resultados reflejaron una sintomatología autista de intensidad leve. Aunque este hallazgo podría parecer menos severo que los resultados obtenidos en el DP-3, esta diferencia puede explicarse por la naturaleza de los instrumentos utilizados: mientras el CARS-2 ofrece una valoración global de la sintomatología observable, el DP-3 permite una exploración más específica de áreas funcionales y del desarrollo. Esta situación ha sido documentada por Guthrie et al. (2013), quienes indican que la convergencia de múltiples instrumentos diagnósticos proporciona una comprensión más precisa del perfil clínico del niño y reduce el riesgo de subestimar necesidades de apoyo específicas.

Los hallazgos del presente estudio refuerzan la relevancia de la evaluación neuropsicológica integral como herramienta fundamental para comprender el funcionamiento global de los niños con TEA. Tal como plantean McCloskey et al. (2020), la identificación temprana de fortalezas y debilidades en diferentes dominios permite diseñar programas de intervención individualizados que favorezcan mejores trayectorias de desarrollo. En este caso particular, las fortalezas observadas en algunos aspectos de la comunicación no verbal, el disfrute compartido y determinadas respuestas adaptativas constituyen recursos potenciales para el diseño de estrategias terapéuticas orientadas a potenciar el aprendizaje y la interacción social.

Los resultados sugieren la necesidad de implementar intervenciones tempranas, intensivas e interdisciplinarias centradas en el fortalecimiento de la comunicación funcional, las habilidades sociales, la autonomía personal y el desarrollo cognitivo. Diversas investigaciones han demostrado que modelos basados en evidencia, como el Early Start Denver Model (ESDM), los sistemas aumentativos de comunicación y las intervenciones mediadas por la familia, generan mejoras significativas en el desarrollo comunicativo, adaptativo y socioemocional de los niños con TEA (Fuller & Kaiser, 2020).

Los resultados deben interpretarse considerando las limitaciones del estudio. En primer lugar, se trata de un estudio de caso único, por lo que los hallazgos no pueden generalizarse estadísticamente a toda la población infantil con TEA. En segundo lugar, la evaluación se realizó en un único momento temporal, sin seguimiento longitudinal que permitiera observar la evolución del desarrollo o los efectos de futuras intervenciones. Asimismo, el caso fue estudiado en un contexto clínico específico de la República Dominicana, por lo que las características socioculturales, familiares y educativas podrían diferir de las observadas en otros entornos clínicos o educativos. Finalmente, aunque se emplearon instrumentos reconocidos internacionalmente, la interpretación de los resultados debe complementarse con evaluaciones periódicas que permitan monitorear los cambios evolutivos propios del desarrollo infantil.

Como líneas futuras de investigación, se recomienda desarrollar estudios longitudinales que permitan analizar la evolución neuropsicológica de niños con TEA a lo largo del tiempo y evaluar el impacto de diferentes programas de intervención. Asimismo, sería pertinente ampliar el tamaño de las muestras e incorporar diseños comparativos entre distintos niveles de severidad del trastorno, con el propósito de identificar perfiles diferenciales de funcionamiento cognitivo, comunicativo y adaptativo. De igual manera, futuras investigaciones podrían explorar la influencia de variables familiares, escolares y contextuales sobre el desarrollo y la calidad de vida de los niños con TEA, fortaleciendo así la generación de evidencia científica contextualizada para América Latina y el Caribe.

Los resultados obtenidos evidencian que la evaluación neuropsicológica integral constituye una herramienta esencial para la caracterización funcional de los niños con TEA, permitiendo identificar tanto áreas de dificultad como fortalezas potenciales. La integración de los hallazgos obtenidos mediante el CARS-2 y el DP-3 proporcionó una comprensión amplia del perfil neuropsicológico del participante, información indispensable para la planificación de intervenciones individualizadas orientadas a maximizar su desarrollo, autonomía y participación en los contextos familiar, escolar y social.

Conclusiones

La evaluación neuropsicológica integral del caso OR evidencia un perfil de Trastorno del Espectro Autista en infancia temprana caracterizado por una afectación predominante en el dominio sociocomunicativo, acompañada de discapacidad intelectual y retraso global del desarrollo de carácter severo. Este perfil, identificado mediante un enfoque multiinstrumental que combina instrumentos de observación directa, escalas de valoración conductual y perfiles de desarrollo funcional, confirma la pertinencia de la evaluación comprehensiva como estrategia diagnóstica en contextos donde el acceso a recursos especializados es limitado, como es el caso del sistema de salud y educación dominicano.

El enfoque multiinstrumental adoptado permitió trascender el diagnóstico categorial para construir un mapa funcional del niño, en el que conviven déficits significativos en comunicación, cognición y autonomía con recursos emergentes en las dimensiones socioemocional y de flexibilidad conductual. Esta configuración dual gravedad clínica y fortalezas identificables aporta al conocimiento del perfil neuropsicológico del TEA en la primera infancia al demostrar que, incluso en cuadros de alta complejidad, existen puntos de entrada funcionales que deben guiar la planificación de la intervención individualizada.

Desde el punto de vista clínico y educativo, el caso ilustra cómo la integración de información proveniente de múltiples fuentes e instrumentos estandarizados posibilita derivaciones más precisas y diferenciadas que las que ofrecen un diagnóstico basado en un único instrumento. Las implicaciones de este hallazgo son relevantes para los profesionales de la psicología y la neuropsicología que trabajan con población infantil en contextos de recursos limitados, al fundamentar la toma de decisiones terapéuticas y pedagógicas en evidencia funcional concreta más que en categorías diagnósticas generales.

Este estudio de caso contribuye a la literatura sobre evaluación neuropsicológica del TEA en la República Dominicana, un campo con escasa producción científica local, y subraya la necesidad de desarrollar protocolos de evaluación adaptados al contexto sociocultural dominicano que permitan orientar intervenciones tempranas, coordinadas e interdisciplinarias, capaces de responder a la heterogeneidad de perfiles que caracteriza al espectro autista en la primera infancia.

Referencias

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Conflict of Interest

Los autores declaran que no existe ningún tipo de conflicto de intereses, ya sea de carácter financiero, personal, institucional o profesional, que pudiera haber influido en el desarrollo, análisis o interpretación de los resultados de la presente investigación. Asimismo, se garantiza que el estudio fue realizado bajo principios de integridad científica, transparencia y objetividad.

 

Author Contributions

1.      Olga Santana Del Rosario: Conceptualización del estudio, diseño metodológico, supervisión general de la investigación, redacción del borrador original y revisión crítica del contenido intelectual. Apoyo en la fundamentación teórica, análisis documental y revisión académica del manuscrito. Organización de la base de datos, apoyo en el análisis de información, gestión de referencias bibliográficas y edición del manuscrito.

2.      Dr. Wanda María Román Santana: Apoyo en la conceptualización teórica, análisis crítico de la literatura, revisión y validación del contenido científico del manuscrito. Contribución en el análisis de datos, interpretación de resultados y revisión técnica del manuscrito. Organización de la base de datos, apoyo en el análisis de información, gestión de referencias bibliográficas y edición del manuscrito.

 

Declaración sobre el uso responsable de inteligencia artificial (IA)

El presente trabajo ha contado con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) exclusivamente como recurso complementario para la orientación, organización y fortalecimiento del proceso académico e investigativo. Su utilización se realizó bajo criterios éticos, críticos y responsables, garantizando en todo momento la revisión, validación y adecuación del contenido por parte de las autoras.

La IA no sustituyó el análisis académico, la reflexión científica ni la producción intelectual propia. Asimismo, se respetaron los principios de honestidad académica, originalidad, confidencialidad y citación adecuada de las fuentes consultadas, conforme a las normas éticas y académicas vigentes.

Las autoras asumen la responsabilidad total sobre las interpretaciones, argumentos, resultados y conclusiones presentadas en este documento.